Tras pasar mucho tiempo liada con la universidad por fin he encontrado un momento para empezar ahora sí, y oficialmente el blog, como ya prometi empezare a subir historias, he aqui una pequeña muestra, es un texto corto, pero prefiero no marear a nadie con algo muuuy largo, por tanto espero que os guste.
Volviendo
a un pasado perdido
Entra
en el aula como hace cada día, sigue la corriente de estudiantes
incesante que no para de empujar abriéndose paso hacia las uniformes
hileras de incomodas mesas fijadas a sillas ruinosas, dispuestos a
escuchar como corderos descerebrados las palabras de un hombre
supuestamente más sabio, pero con los ojos velados igual que el
resto de mortales de la sala.
Se
sienta en el mismo pupitre de siempre mientras la arena del tiempo se
cuela lentamente por una grieta, perdiéndose para siempre, cayendo
en un lugar donde ya no se podrá recuperar.
Esta
cansada de la vida misma y deja que su alma milenaria vuelva a un
pasado más feliz.
La
madera bajo sus dedos empieza a oscurecerse y rejuvenecer, las
paredes de hormigón desaparecen substituidas por grandes piedras de
roca maciza, las luces halogenas pierden su luz blanca y dolorosa
para empezar a brillar con una suave y mortecina claridad amarilla
difuminada por el esplendor del sol filtrándose por la ventana. Las
útiles pizarras se evaporan, el tiempo vuelve atrás y la habitación
recupera su antiguo esplendor.
Se
levanta ahora de la pulida madera, paseando cual fantasma por los
pronto olvidados pasajes de la universidad original. Se detiene en el
jardín, frondoso y verde, lamentándose de la perdida que
experimentaría el futuro de ese paraje.
Mira
su reflejo en las aguas calmadas de una fuente inactiva, su cabello
largo se acorta volviendo al pasado vivido, su figura curvilínea y
femenina envuelta en un ligero vestido queda escondida en aquella
ropa de hombre que le permitía entrar en ese santuario del saber
vetado a las mujeres.
Entonces
su alma se siente llamada al cuerpo de nuevo, vuelve al presente,
vacío, frío, vuelve a un presente carente de moral, vuelve a un
presente en que el amor ha sido olvidado, vuelve a un presente en el
que ha quedado atrapada mientras espera un futuro que se encamina a
la tragedia.
Otra
vez esta sentada en su ruinosa silla, rodeada de paredes de hormigón,
con artificiales luces que ocultan el brillo solar. La clase ha
terminado, se levanta y sale una vez más guiada por el tumulto de
estudiantes.
Atemporal
e invisible se pierde en la metrópolis añorando un pasado perdido.
